28/8/10

Yo entiendo perfectamente. No te preocupes. Aunque a lo mejor no te lo sepa transmitir, entiendo. Te estoy mirando y a veces pienso que si yo fuera distinta. Si fuera por ejemplo... Pero entonces ni siquiera hubiera llegado a preguntarme estas cosas. Y vos no estarías ahí, escuchando.
En este sentido es que me gusta pensar que de verdad, más allá de lo predecible, por algo estoy, por algo estás, por algo estamos.

27/8/10

Viajo a ver a mi sobrino y sueño que voy en un ómnibus, llevándolo a él y una mochila gigantesca en la espalda. En el momento siguiente del sueño estoy en la calle, mirándome los pies, no tengo nada: nada en mi espalda y nada en el piso, al bajar del ómnibus dejé arriba la mochila con las cosas más importantes, no tengo nada, y mi sobrino, lo perdí todo, me quiero morir, me despierto.

3/5/10

Me dormía en aquel escenario de hormigón pintado de celeste, donde otros habían subido a hacer sus demostraciones. Yo había esperado pero finalmente me habían avisado que no, que no se había podido hacer y que iban a salir igual sin mí. Alguien cantaba una canción o algo similar, un cuento quizás. Y después apagaban las luces. Pero me daba cuenta de que a pesar de haber querido estar sobre ese escenario toda la tarde, para dormir resultaba muy incómodo. Y me quedaba quieta mirando la oscuridad.

.....


Era un tobogán gigantesco. No tenía ningún problema en cruzarlo, al principio. Después arriba se me ocurría que, a lo mejor, si me daba miedo me caía. Y me agarraba de la baranda, por las dudas. Pero a cada paso el miedo aumentaba. Y así también la certeza de que me iba a caer. No podía ver bien qué distancia había hasta el piso.
Una amiga, acercándose, me mostraba una escalera que yo no había visto y que estaba justo en la mitad. Así que no había necesidad de ir hasta el otro lado. Se podía bajar cómodamente por esa escalerita. Yo descendía sintiendo que aquello no estaba del todo vertical, pero aún así, descendía. Cómodamente.

2/5/10

divisiones.

Sé que conversás, sé que comprendés, sé que vas a volver.
Podría decir: cuántas hojas, cuánto otoño.
Pero nada de eso sería cierto, porque sólo estoy pensando en tu recuerdo. En que tu recuerdo no para de llegar, no para de venir. Día a día. Como gotitas, en mi cabeza. De lo que eras, de lo que fue.
Pero vos, ahora, vos no estás y yo, ahora, no estoy sola. Sé que comprendés, vos, el que me abraza, el que vuelve. El que está.
Pero vos no estás.
Vos, aquel.

20/4/10

No sé bien de qué se trata, ni siquiera podría definir lo que siento cuando, al verte venir hacia mí, recurrís a cualquier cosa con tal de no hablarme. Y no me refiero a saludarme o abrazarme. Lo que digo es que no siento que estés conmigo. Pocas veces veo una sonrisa sincera o una preocupación real. Es difícil, porque sé que te quiero mucho y vos a mí. Pero ¿dónde estamos? ¿quiénes somos? ¿qué nos pasa? ¿Tan difícil es mirarnos a los ojos? Quizás lo difícil sea enfrentar a eso que hay del otro lado. Ver que no es como creíamos, que hay una gran parte de decepción o indiferencia. Enfrentar eso es como demasiado. Y nunca es de un sólo lado.

Pero a esta altura, me conformaría encontrar algo cierto. Algo cuya verdad pueda decirse y hablarse, y estudiarse y tocarse. Y arrancarse. La verdad. Con o sin dolor. Pero sin adornos, ni sonrisas tontas. Nuestra verdad.

12/2/10

Ayer vi fotos tuyas. Estás cambiado.
Pensar que yo pensaba, que todos estos años, vos y yo.
O por lo menos que un tiempo.
Ahora, estás cambiado.
Supongo que yo también, pero vos no me estás
mirando
desde el otro lado.